Luis Gordillo

Acaso un bodegón.

Luis Gordillo, Paco Pérez Valencia, Fernando Parrilla, Raquel Serrano, Alejandro Botubol, Seleka Muñoz y Pablo Padilla.
Comisariado por Guillermo Amaya Brenes y Juan Cruz.

El arte abstracto ha muerto. Quizás sea una afirmación demasiado rotunda y tajante para dar comienzo a este texto. No obstante, a nada que se analice la abstracción como una práctica artística actual, se evidencia que poco tiene que ver con el contexto y el fin del que surge el arte abstracto: una ruptura con un sistema de representación que a lo largo de la historia del arte había sido esencialmente figurativo, es decir, un sistema mediante el que se representa lo que es percibido a través de la vista. En otras palabras, si bien el arte figurativo busca la veracidad del objeto a través de una percepción visual, el arte abstracto establece otros caminos o procesos (también perceptivos y/o analíticos) mediante los que hallar un nuevo prisma veraz del objeto. No es un rechazo al propio objeto, si no a la autarquía de su figura, de su forma.

El arte abstracto ha muerto

No obstante, durante el s. XX el arte abstracto se vuelve hegemónico a través de numerosas corrientes, estableciéndose diferentes criterios o vías en los que se articula. Una vez establecidas y habiendo generado un influjo a través una iconografía consolidada, ¿sigue teniendo vigencia aquella concepción original del arte abstracto? Si un artista actual toma como referencia el cubismo, ¿está llevando a cabo arte abstracto o, al ceñirse a unas formas concretas y establecidas previamente, está llevando a cabo arte figurativo? ¿Cuáles son las fronteras actuales entre el arte figurativo y el abstracto?

Con la apertura del campo iconográfico y la práctica digital, la diferenciación entre arte abstracto y figurativo, quizá haya quedado obsoleta. Si analizamos el término latino abstrahĕre (del que proviene la palabra “abstraer”) encontramos dos partículas: abs- (separar) y trahĕre (traer). Un término que podría definirse como la acción de generar una síntesis mental de las propiedades esenciales de un objeto. ¿Acaso no es el arte figurativo una abstracción subjetiva de la realidad? Si bien en su origen la diferenciación entre ambos tipos de arte tuvo el fin de indicar una ruptura en el sistema de representación, a día de hoy la abstracción se ha convertido en una entelequia, en una idea quimérica.

Una conclusión que surge, no tanto desde un planteamiento teórico, sino desde la propia práctica artística, de los propios procesos creativos. Y es precisamente esto lo que pretende circundar esta exposición. Una muestra de cómo se articula la gestación de la obra de arte en la práctica actual a través de artistas de diferentes generaciones, permitiendo el análisis de esos procesos donde, liberados de la dicotomía superficial de lo abstracto y lo figurativo, se enriquecen encontrando nuevas vías para la producción artística. Asimismo, se pretende poder observar cómo los procesos están condicionados por unos contextos concretos, que pueden variar o no a través de las diferentes generaciones de artistas que estarán presentes en esta exposición.